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New World
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Calificacion 6,9
Género:

Thriller

País: Corea del Sur
Duración: 134 min.
Año: 2013
Director: Park Hoon-jung
Reparto:
Lee Jung-jae, Choi Min-sik, Jeong-min Hwang, Gwang Jang, Ji-hyo Song, Seong-Woong Park

Castellano Trailer

New World

Sinsegye - Sin-se-gae

Tras la muerte del jefe del sindicato del crimen más poderoso del país, se desencadena una despiadada guerra por su sucesor, donde los asesinatos y las venganzas sacan a relucir un mundo violento y descarnado. En medio de todo ello se encuentra un joven detective de policía infiltrado en la organización, que tendrá que usar su instinto para sobrevivir al caos que se ha impuesto. New World

Critica:

Park Hoon-jung declaró en la presentación de la película en el Festival Internacional de Sitges, que esta era una mezcla de Infernal Affairs (Lau Wai Keung y Alan Mak, 2002) y The Godfather (Francis Ford Coppola). Y no le falta razón. Sobre todo en la comparación y poderosa influencia de la historia de mafiosos italoamericanos escrita por Mario Puzo. Porque New World es The Godfather, al menos en un 60%. Ambas nos cuentan de manera apasionante y sosegada el nacimiento de un mafioso partiendo de la base de un hombre correcto, serio y recto. Ambas películas demuestran como cualquier persona con valores y cuyo camino en la vida parece ser el del bien, se puede torcer hasta llegar a convertirse en el líder de los hombres descarriados. En New World las muertes, los asesinatos, las venganzas y las ratas son el pan nuestro de cada día. Es un mundo violento y descarnado donde cualquier minuto puede ser el último y donde encontramos un nuevo sentido al todos contra todos tan típico de los films de gangsters. Pero aquí, en lugar de luchar abiertamente por el poder, mafiosos y policías lo hacen con otro objetivo en mente. Los mafiosos tratan de elegir correctamente su bando, posicionarse del lado del nuevo rey en las tinieblas y manejarlo como una marioneta para que ejerza de escudo ante las consecuencias de sus acciones. No se trata tanto de ser el jefe, como de manipularlo, igual que ocurría en The Sopranos con Corrado y Tony. En el bando policial, la estrategia no es eliminar a traficantes y demás escoria, ya que otros ocuparán su lugar y eso daría pie a abrir nuevas investigaciones. El propósito es el mismo, controlarlos y saber tratarlos para que limiten su campo de acción todo lo posible para que, de esta forma, el trabajo de perro de presa sea relativamente más cómodo. En ambos bandos la finalidad es no acabar en un barril en el fondo del mar, algo parecido a lo que sucede en muchas ciudades de México con los cárteles. Es por ello que apenas hay escenas que traten temas familiares fuera de la trama policial-mafiosa. No hay tiempo para la familia, este mundo lo absorbe todo, si es que tu objetivo es sobrevivir. El nuevo retrato de los infiltrados en bandas fuera de la ley es despiadado y sin reservas, dando a entender que la propia policía es la que obliga a deshumanizar a sus hombres para poder desempeñar esta labor con éxito. La soledad, la incomprensión y la desesperanza son los únicos compañeros de estos infiltrados que firman su sentencia de muerte al aceptar dicha misión. Porque cuando un policía no puede ejercer como tal, ¿Entonces qué es? ¿En qué se convierte? Son hombres sin identidad, sin pasado, con un presente negro y un futuro más que incierto, en el que las posibilidades de acabar rendido al enemigo son más altas que la de lograr la meta inicial. Se suele decir que cada persona tiene dos caras o más, que usamos distintas versiones de nosotros mismos en el trabajo, en nuestra vida familiar, a solas, etc. La existencia de estos infiltrados no es más que la demostración suprema de que el ser humano es como un reptil que se adapta a los distintos terrenos que pisa. O se adapta, o muere. Y lo vemos en nuestro día a día en cada maldita esquina.

Estamos ante una de esas películas orientales que cuentan con un remake americano a los dos años, protagonizados por grandes estrellas y desorbitados presupuestos. En este caso puede que no haga falta, porque ya se hizo hace cuarenta años con The Godfather. Park Hoon-jung traza constantes similitudes con la saga de Coppola y lo hace, sobre todo, tomando como base a dos de sus personajes principales:Fredo y Michael. New World apuesta por la confrontación familiar entre hermanos delincuentes, cada uno seducido (al menos en apariencia) por ramas diferentes del poder. Obviamente, al personaje inspirado en Fredo le atrae su lado glamouroso, golfo y estrafalario. Mientras que nuestro Michael coreano se siente más cómodo perpetrando un perfil bajo, de hombre de negocios que pase desapercibido. Una de las grandes diferencias entre ambas cintas es que New World cuenta con resoluciones dramáticas para situaciones familiares y sentimentales que serían impensables en Hollywood (cierta escena acontecida en un barril…). No por ello New World es mejor, evidentemente (The Godfather es una de las tres mejores películas de la historia del cine, sino la mejor), pero manifiesta, una vez más, las libertades que el cine oriental se permite a la hora de retratar el mundo del crimen. No escatima en crudeza, violencia o sangre. Es obvio que sus producciones están destinadas a un público mayoritariamente local, fan de las tendencias que su propia industria les proporciona, y desde luego no son esclavos del mercado internacional. Por lo que disfrutan de una gran autonomía. El film escupe violencia, pero violencia bien filmada y ejecutada. Es dura y compacta, rodada con nervio, alma y vigor. La escena del ascensor será recordada en los siguientes años, y homenajeada hasta el hartazgo (habrá que estar atentos a Tarantino…). Simplemente apabullante. De hecho, no es nada sorpresivo que una de las mejores escenas del film se desarrolle en un interior extremo, pues New World hace de ello una característica propia. Hay poco material en exteriores, producto de la necesidad de crear un mundo interno, atrapado en cuatro paredes, sin posibilidad de escape, llegando a ser un relato realmente hermético y opresivo.

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